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Cristian Pavón, en tiempo de descuento, aseguró la clasificación del Xeneize. (Twitter @BocaJrsOficial)

Boca sufrió, pero clasificó. A pesar de haber estado todo el segundo tiempo abajo en el marcador, el Xeneize se llevó un empate por 1 a 1 ante Cruzeiro y, así, clasificó a semifinales de la Copa Libertadores.

La pasó mal el equipo de Guillermo Barros Schelotto, que desde temprano sufrió los embates de los locales, aunque pudo contener sus intentos durante 45 minutos.

Desde el inicio, el partido se mostró complicado también para el árbitro Andrés Cunha, quien escuchó desde temprano los reclamos de los jugadores de Boca por un supuesto penal sobre el colombiano Sebastián Villa. El juez, igualmente, estuvo bien en no sancionarlo ya que la repetición no evidenció contacto alguno del defensor de Cruzeiro.

Agustín Rossi alternó buenas y malas en el arco. En las salidas, sin embargo, estuvo su punto más flojo, con su equipo sufriendo más de la cuenta.

Otro de los focos de la polémica estuvo en el cierre del primer tiempo, cuando Cunha anuló un gol de los brasileños que había anotado Hernán Barcos por una jugada peligrosa de Dedé -que fue habilitado por Conmebol para jugar el partido pese a haber sido expulsado en la ida-, sobre Rossi.

Así, el partido se fue al descanso pero volvió recargado con las polémicas luego de que un supuesto penal para Cruzeiro por una infracción de Olaza no sea cobrado debido a un offside previo de Barcos al bajar la pelota.

Ante la necesidad de hacer un gol para meterle presión al Xeneize, el entrenador brasileño Mano Menezes movió el banco para que ingrese el atacante Sassá.

Fue esa modificación la que terminó siendo la llave que abrió el partido para los locales ya que fue el mismo Sassá quien se encontró con una pelota boyando en el área y la mandó al fondo de la red para poner a su equipo 1 a 0 arriba a los 13 minutos del segundo tiempo.

Sin respuestas y casi como sacudido por el gol casi desde el vestuario en el complemento, Boca no le encontraba la vuelta al partido y Cruzeiro avanzaba en el campo.

Para colmo, Rossi continuaba sin brindar seguridad en sus salidas y, en varias oportunidades, casi que le deja servido el segundo gol a los locales. El Mellizo decidió también recurrir a su banco de suplentes y metió a Fernando Gago para tener la pelota y a Ramón Ábila para ver si encontraba el gol de contra, señala TyC Sports.

Finalmente, fue una contra rápida de Boca en la que Wanchope le sirvió una asistencia al vacío a Cristian Pavón y éste le rompió el arco a Fabio para que los hinchas Xeneizes que fueron al Mineirao exploten en el grito de gol que, a los 92 minutos del segundo tiempo, le daba la tan ansiada clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores.

Ahora, será Palmeiras -rival del equipo argentino en la fase de grupos- quien esperará por Boca en las semifinales, a disputarse entre la última semana de octubre y la primera de noviembre.

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