La Fiesta Del Futbol
El Xeneize sacó ventaja y definirá la historia en La Bombonera. (Prensa Godoy Cruz)

Boca tuvo un estreno exitoso en la Copa de la Superliga y se trajo una triunfo desde Mendoza que, por el trámite del partido ante Godoy Cruz, pareciera ser mucho premio. Esteban Andrada volvió a destacarse en un equipo que se sintió cómodo en pequeños ratos y que volvió sufrir la falta de juego. Sin embargo, apareció la cabeza de Emmanuel Mas para darle al elenco azul y oro un triunfo que lo deja muy bien parado de cara a la revancha del domingo en la Bombonera. Gustavo Alfaro sonríe: 12 victorias en 19 compromisos oficiales dirigidos.

Lejos de subestimar al rival ni mucho menos a este nuevo campeonato, Gustavo Alfaro decidió poner mayoría de suplentes, entre ellos cuatro juveniles, algo que no ocurría hace tres años, cuando Guillermo Barros Schelotto había optado por la titularidad de ese número de chicos para un recambio en medio de la Copa Libertadores 2016: el técnico de Boca quiere quedarse con todos los títulos, pero el próximo jueves tendrá enfrente el gran desafío de ganarle la Supercopa Argentina a Rosario Central para obtener su primer trofeo al mando del club de la Ribera. Y esos jóvenes le respondieron. De hecho, fue la habilitación con zurda y tres dedos de Agustín Obando el que rompió el partido: a los 32 minutos, metió una pelota bárbara para que Cristian Pavón explote su potencia al espacio y rompa el arco.

Hasta el tanto no era fácil el partido para Boca. Tampoco lo era para Godoy Cruz. El encuentro era chato, pero para nada aburrido. La intensidad que mostraban los volantes internos y externos, sumado a la firmeza que los dos tenían en la última línea, hacían que las oportunidades de gol fueran mínimas y aisladas. Apenas una jugada individual de Ramón Ábila en el amanecer y un tiro libre sin tanto peligro proveniente del pie derecho de Juan Andrada. Pero a partir del gol, el xeneize comenzó a usar la cabeza: manejó mejor los tiempos, se cerró todavía más y comenzó a utilizar los contragolpes como herramienta constante.

La soltura de Nicolás Capaldo le dieron todavía más dinámica y, por momentos, aire. Y fue el pampeano de 20 años el que en el cierre de la primera parte desequilibró por derecha y le cedió el gol a Wanchope, pero lo erró increíblemente abajo del arco.

Sin embargo, Lucas Bernardi supo leer el problema de su equipo para salir al complemento con otro espíritu: le faltaba hacerse ancho. Entonces, abrió a Ángel González sobre la derecha, su posición natural, e introdujo a Miguel Merentiel como segunda punta, para complicar más a Carlos Izquierdoz y a Junior Alonso, los zagueros boquenses. Y fue un gran acierto del técnico del Tomba: Boca dejó de complicar por unos cuantos minutos. Además, fue el punta uruguayo el que estampó el empate en la primera jugada que el conjunto mendocino pudo profundizar. Dejó de lado los constantes intentos de media distancia y se metió en el área: a los 16 del segundo tiempo, tras varias respuestas del arquero Andrada, el N°9 venció la resistencia de la figura del encuentro.

Sin embargo, en medio de un compromiso que empezó a hacerse de ida y vuelta entre la dinámica y el cansancio, Boca encontró de casualidad el gol de la victoria. Mauro Zárate, que había ingresado promediando el complemento, encontró una pelota suelta en el área y lanzó el centro pasado para Ábila, que en posición adelantada la volvió a meter al medio para encontrar el cabezazo de Mas.

Fuente: La Nación

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