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El Xeneize le ganó a Athletico Paranaense y está la posibilidad de que se enfrente con River. ¿Habrá otro superclásico copero?

Boca venció como local de manera agónica a Athletico Paranaense por 2 a 1 y se clasificó a los octavos de final de la Copa Libertadores de América como el primero del Grupo G.

El Xeneize arrancó mucho mejor el encuentro y tuvo algunas aproximaciones como para abrir el marcador: Mauro Zárate probó de afuera con un derechazo que pasó cerca, Darío Benedetto casi sorprende con un taco y Lisandro López también tuvo su oportunidad.

Con el paso de los minutos, el equipo brasileño se acomodó en el campo y emparejó el desarrollo más allá de que no inquietó seriamente a Esteban Andrada, en tanto que Gustavo Alfaro sufrió la amarilla de Carlos Izquierdoz, que le imposibilitará jugar la ida de octavos de final.

En el cierre del primer tiempo siguieron los problemas para Boca debido a que se quedó sin Darío Benedetto, quien después de una corrida por la derecha y un remate desviado pidió el cambio por una molestia. En su lugar ingresó Ramón Abila.

Boca, definitivamente, perdió claridad en el inicio segundo tiempo y Athletico Paranaense comenzó a manejar la pelota. Sin ser peligroso, aunque se aproximaba seguido al área y en una de esas situaciones Julio Buffarini metió la mano en un centro. Era penal, no para el árbitro Carlos Orbe Ruiz.

El Xeneize continuaba sin poder hacerse protagonista del encuentro y los brasileños llegaron al gol: tiro libre, mala salida de Esteban Andrada y apareció por el segundo palo el verdugo, Marco Ruben, para abrir el marcador. Iban 20 minutos y la diferencia duró poco, debido a que seis más tarde apareció Lisandro López para empujarla tras un centro de Zárate y puso la igualdad otra vez en La Bombonera.

Después del empate fue todo de Boca, más veloz con Cristian Pavón y Carlos Tevez en cancha. El ingreso de Carlitos fue importante para darle claridad al equipo en los metros finales y, además, provocó la tarjeta roja de Wellington, quien ya le había dejado marcado los tapones a Nandez y, ahora, hizo lo propio con el delantero. Esta vez el árbitro lo mandó al vestuario.

Se terminaba el partido, Boca iba con todo y en el cuarto minuto de descuento Tevez tuvo su premio: derechazo abajo, gol y clasificación del Xeneize a los octavos como el mejor del grupo.

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